Querer es sentir, poder expresarse sin miedo y sobre todo no tener remordimientos, ni por lo hecho ni por lo no hecho. Algunas veces tienes la necesidad de comunicarte, de expresar lo que sientes y como te sientes, ahí está el problema, si no lo haces el mal se queda en ti, si lo haces lo derivas a otro y entonces es cuando te arrepientes, cuando nace el resentimiento, cuando los malos modos hacen extragos malsanos y malvados.
Por todo esto, no pienses tanto, no sientas tanto, quédate sin voz, sin piel, sin resentimiento y remordimientos, cuando vuelvas a abrir los ojos por la mañana siéntete libre, no dejes volar tu imaginación ni mucho menos tu intelecto, cállate, sobre todo cállate y sonríe, por ti y por los demás, sé una autómata sin pasión, pero nunca olvides tu sonrisa, desempolvarla no es tan difícil, entonces quiíale brillo y dale una cremita hidratante antes del maquillaje...
Confía en mi, en la sabiduría de los que no tenemos nunca problemas, de los que nos hemos anulado sin compasión para disfrutar de una vida, sin más, perdo vida.
Piensa que sólo eres mujer, nada más que una mujer, sólo tienes corazón que mira de frente y beneficia a los demás en cada palpitar, cuando te mueras, mira bien, cuando lo hagas, sólo en ese momento, sólo entonces, serás reconocida. Vive, se libre en tus cadenas y esta noche empieza a soñar...
La otra noche que pasó? por qué no me lo cuentas? que dijiste María?, no sabes que debes mantenerte calladita y no reprochar?, acepta, pudo darte un mal golpe y todo hubiese terminado de la peor manera para ti, vive tu vida como te la estipulan Maria, deja que ese maravilloso cerebro se relaje, que se olvide de pensar, utiliza de tu cuerpo sólo lo necesario para cumplir con tus tareas más cotidianas, cuidalo, creete las mentiras que te cuenta y duerme cuando puedas, esconde tus heridas e intenta caerte cada vez que te golpee para disimular, lo de ayer me preocupó María, no controlaba su fuerza, si aprieta un poquito más niña, ya podrías olvidarte de volver a respirar, y yo a ti te sentía ya sin fuerzas, rendida ante la falta de aliento, con tus ojos fijos en la pared que la sujetaba a ella, tu niña, tan pequeña, que no entendía, no lo vuelvas a hacer María, me lo tienes que prometer, nosotras somos así, nos conformamos, lo ocultamos y nos morimos pronto porque ya no pensamos...
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