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AÑO 2118: UN DIA CUALQUIERA
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Publicado por Anaïs (Original de - taller de relatos:año 2118)
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28 Abril 2008 18:54
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—Buenos días, Charlie—susurra la voz cálida y melodiosa de Silka, un bello holograma de rasgos exóticos que Charlie eligió por catálogo — es hora de levantarse. Tienes el café listo en la cocina. Te dejo con tu música favorita. —Gracias, Silka—Charlie se despereza antes de saltar de la cama y dirigirse al cuarto de baño. En la cocina le esperan un café humeante y unas tostadas recién hechas. Aun soñoliento, enciende el monitor mientras da buena cuenta de su desayuno. —Tienes que estar en la oficina a las diez—dice Silka desde la pantalla—y recuerda llamar a tu madre, hoy es su cumpleaños, ciento dos, no lo olvides. ¡Ah! También hay que hacer el pedido del supermercado. —De acuerdo—dice Charlie—me voy al gimnasio. Entra en una sala diáfana equipada con diversos aparatos gimnásticos y una gran pantalla que se ilumina en cuanto él atraviesa el umbral. — ¡Buenos días, Charlie!—saluda alegremente desde la pantalla su fornido entrenador—vamos a empezar con nuestros ejercicios para hoy. Charlie sigue sus instrucciones durante tres cuartos de hora, después se ducha, y tras hacer una visita virtual al supermercado para encargar la compra semanal, pulsa en su ordenador el sitio correspondiente a su oficina y se sumerge en una ajetreada jornada laboral. A media mañana Silka le recuerda su cita con Selma, su prometida. Las cosas no van muy bien entre ellos últimamente; Charlie desea formar una familia, pero Selma vive en las antípodas y está demasiado ocupada con su trabajo. A la hora convenida, conecta con ella para almorzar juntos en su restaurante favorito. —De acuerdo, querido—concede Selma— Si tanto lo deseas concertaremos una cita con la consulta del doctor Renart y solicitaremos un embrión. —Pero a mí me gustaría que viviéramos los tres juntos… —Cariño, no seas antiguo; ya nadie vive de esa manera…—protesta ella. El robot asistente de Selma les interrumpe: ella tiene una importante reunión dentro de unos minutos. Tendrán que dejar aquella conversación para otro momento. Charlie vuelve a su trabajo un tanto apesadumbrado. Al caer la tarde, conecta con la casa de su madre justo a tiempo para cantarle el cumpleaños feliz junto con el resto de la familia. La fiesta se prolonga hasta altas horas de la madrugada; cuando Charlie se despide, todos están enfrascados en una animada discusión sobre El Pasado. Agotado tras otra dura jornada, apaga el ordenador y se acerca a la ventana. Ante él se extiende un mar inmenso y oscuro. Dicen que antiguamente había que atravesar media ciudad para llegar a la playa y que la gente se tumbaba durante horas bajo el sol, ¡que locos! El sol es letal, tanto que está prohibido salir a la calle durante el día, sólo los equipos de emergencia pueden hacerlo protegidos con un traje especial. Al parecer, en épocas pasadas, había hielo en los Polos que se fue derritiendo a causa del calentamiento del planeta, y como consecuencia de ello, el nivel de las aguas subió de tal manera que muchos países quedaron sepultados bajo el mar. De hecho, muchas agencias de viajes ofertan exóticas excursiones a algunas ciudades sumergidas. Charlie suspira: ni siquiera recuerda cuantos años lleva sin salir de su apartamento. Tal vez sus mayores tengan razón y la vida en el pasado fuese más placentera.
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