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 Drogas psicoactivas y drogas inteligentes

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Drogas psicoactivas y drogas inteligentes
Publicado por jcrf (Original de - http://www.drogasinteligentes.com) 11 Septiembre 2005 13:31

¿Qué son las drogas? Tras explicar el concepto más conocido de sustancias psicoactivas que modifican la conciencia, el autor se centra en las propiedades de las ‘smart drugs’.

En 1989, año en que cayó el Muro de Berlín, Francis Fukuyama vaticinó el fin de las disputas ideológicas y el triunfo definitivo del liberalismo sobre los demás sistemas. Desde entonces la globalización se ha extendido y la idea de justicia social se ha ido disipando en un mundo en que el mercado reina por doquier e impone su voluntad. No sólo hemos tenido que despedirnos -esperemos que no para siempre- del logro de mejoras sociales significativas a escala mundial, sino que los mandatarios van restringiendo progresivamente nuestros derechos individuales, el tan cacareado caballo de batalla de los liberales. Poco a poco, los gobiernos aumentan su control en multitud de sectores, el de elegir en lo que atañe a nuestro propio cuerpo entre ellos. Nos referimos a la libre opción de cada individuo a consumir lo que le venga en gana -alimentos, bebidas o drogas- por ser el único dueño de sí mismo. Como cita Antonio Escohotado, “de la piel para dentro empieza mi exclusiva jurisdicción... Soy un estado soberano, y las lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país”.

La cuestión del derecho a tomar las sustancias psicoactivas que uno desee podía parecer un tanto frívola y burguesa hace unas décadas, pero no en estos tiempos en que muchos, persuadidos por la omnipotencia del capitalismo y la dificultad de los cambios sociales, nos hemos replegado hacia posturas éticas, dejando para un mejor momento la lucha política.

Si nos atenemos al concepto clásico, todo lo que nos administramos y el cuerpo no es capaz de asimilar, de transformar en energía, tejidos o cualquier otro material orgánico, puede considerarse sustancia activa, fármaco o droga.
[En los siguientes artículos, ya publicados en El Recreo, tratamos este punto:
http://www.el-recreo.com/modulos/artsd.asp?id=113
http://www.el-recreo.com/modulos/artsd.asp?id=61 ]

Existen muchos tipos de drogas y, dejando a un lado los medicamentos recetados en clínica, podemos clasificarlas en dos grupos: las que modifican la conciencia y las que afectan al rendimiento, si bien en ciertos casos alguna puede servir para ambos objetivos. De este modo, las psicoactivas, aquellas en que todos pensamos cuando oímos la palabra ‘maldita’, bien se consumen con propósitos lúdicos, de evasión o autoconocimiento, bien forman parte de los rituales de determinadas culturas. En cambio, las drogas del rendimiento se toman con un objetivo más práctico -mejorar nuestras capacidades intelectuales y/o físicas, o nuestra salud-, que no tiene por qué ser inmediato, ya que en muchos casos su efecto es a largo plazo. Aunque entre ellas también incluimos plantas y suplementos nutricionales (vitaminas, minerales, aminoácidos...), personalmente soy partidario de la expresión ‘drogas inteligentes’, la denominación creada por los pioneros en el empleo de este tipo de sustancias (smart drugs). Con ello se reivindica el uso original de un término denostado y el derecho de toda persona a consumir lo que quiera, siempre que no interfiera en la vida de los demás y pueda contar con información veraz y no interesada. Además, si bien cualquier producto -natural o sintético- puede originar problemas de salud, la mayoría de drogas inteligentes tienen menos efectos secundarios posibles que las medicinas que consumimos normalmente: analgésicos, antibióticos y psicofármacos. Por supuesto, no hay ningún riesgo de adicción, extremo que sólo surge en el consumo de opiáceos, alcohol y psicofármacos.

Las smart drugs se pueden dividir en tres grupos: tranquilizantes, estimulantes y potenciadores cognitivos, según qué efecto predomine. Dentro de cada uno de ellos hay: plantas y nutrientes; vitaminas y minerales; aminoácidos y sustancias de síntesis.
Si tuviera que citar tres, y para escoger de clases distintas, elegiría la levadura de cerveza, la sulbutiamina y el deanol.
La primera es, probablemente, el mejor alimento que existe: mejora el rendimiento físico e intelectual, presenta un alto contenido en proteínas y vitaminas del complejo B, y es barata.
La sulbutiamina resulta de una modificación de la vitamina B1 (tiamina); aumenta la resistencia a la fatiga y es neurotropa (participa en el metabolismo neuronal).
El deanol es una sustancia, presente en pescados como las anchoas y las sardinas, que potencia la acción de la acetilcolina, un neurotransmisor implicado en la memoria y la concentración. En cuanto a dónde encontrarlas, están disponibles en farmacias, herbolarios, establecimientos para deportistas y smart shops de Internet.

Francis Crick, descubridor de la estructura de la molécula de ADN y Premio Nobel de Medicina en 1962 -fallecido en 2004-, reconoció haber tomado LSD para ayudarse en sus investigaciones. Esta droga fue descubierta accidentalmente por el insigne químico Albert Hoffman a comienzos de los años 40, cuando, en sus experimentos con los alcaloides del cornezuelo del centeno, notó “unas sensaciones extrañas” al manipular la dietilamida del ácido lisérgico, nombre científico del popular ‘ácido’. Esos estudios también permitieron crear la dihidroergotoxina, la primera droga inteligente, derivada del ‘ergot’, perteneciente a un grupo de medicamentos que favorecen el riego cerebral.

Artículo publicado en Diagonal, periódico quincenal de actualidad crítica, nº 10 (http://www.diagonalperiodico.net)

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