La Cólera de Nébulos es una aventura
de fantasía épica, un viaje iniciático
en permanente lucha entre el bien y el mal, que
se encuentra en la tradición de lo que
Fritz Leiber definió como espada y brujería,
e influenciado por las lecturas de juventud del
autor, personajes como Rey Kull, Elric de Melniboné
o el inevitable Conan el cimmerio, personajes
sobradamente conocidos por los amantes del género.
Pero no es una novela solo apta para los aficionados
al género, pues tiene mucho cuanto el autor
ha vivido, reproduciendo en su mundo fantástico
algunos de los paisajes que ha conocido, se verán
pinceladas de blancos paisajes de su localidad
natal; de ese maravilloso Mar Menor convertido
en Lago de los Dobles, del mundo Suhamak sacado
de una conseguida visión lejana de La Manga,
todo ello en un elaborado argumento, bien establecidas
las relaciones entre los personajes y por la propia
acción en sí, por su elevado componente
imaginativo.
Está
muy bien narrado, sobre todo a la hora de ofrecer
una falicidad de comprensión al lector,
pese a la cantidad de "datos históricos"
que el propio autor, en su función de narrador,
va entroncando y sacando a colación en
el propio relato, creando todo un mundo en el
que el lector podrá bucear y dejar volar
su imaginación.
Seremos testigos del eterno combate entre el Bien
y el Mal y, como el autor se confiesa influenciado
por la cultura griega y cristiana, claramente
definidos tales términos: el Bien es la
luz, el Mal es la oscuridad; el bien es Celestos,
el mal es el Orco. Y no olvidemos que en mitología
clásica el Orco es el infierno cristiano,
el Hades griego.
Y
todos los personajes son peones de esa eterna
lucha. Esta novela tiene mucho de acción
trepidante, lucha, conflicto o efecto de defensa
o el bello concepto, siempre presente, de la heroicidad,
de la entrega a la lucha de unos determinados
valores que terminan yendo más allá
de la supervivencia.
Manuel
Leal Manzanera - San Javier
Excepcional